viernes, 8 de febrero de 2008

ESTANDO YO EN LA MI CHOZA ....

En la reunión del otro día, a algunas chicas nos dió por recordar poesías de nuestra infancia. A Mª Ángeles le apetecía recuperar "El romance de la loba parda". Entre todas conseguimos acordarnos casi de toda la letra. Es curioso como algunas cosas se graban a fuego en las mentes infantiles y perduran con los años. No estoy hablando, por supuesto, del fenómeno "Auto de Navidad", que a base de repetirlo todos los años y participar de algún modo u otro, nos lo sabemos de memorieta, sino de otras poesías, romances y demás rimas que basta con empezar la primera estrofa para que vaya saliendo el resto del mesencéfalo más profundo...... "Abenamar, Abenamar .....", "Al olmo viejo....", "Las huestes de don Rodrigo...", "La luna vino a la fragua....", "Recuerde el alma dormida...", etc, etc, etc. Seguro que más de uno sabe como continua alguno de estos comienzos.
Bien, pues para empezar una nueva "sección" y en recuerdo a nuestras maravillosas profesoras que en vez de llenarnos la cabeza de listas inútiles (jamás nos tuvimos que aprender la lista de los reyes Godos, a Dios gracias), nos las llenaron - con un poco o un mucho esfuerzo - con cosas bellas, transcribo el "Romance de la loba parda".

ROMANCE DE LA LOBA PARDA

Estando yo en la mi choza pintando la mi cayada,
las cabrillas altas iban y la luna rebajada;
mal barruntan las ovejas, no paran en la majada.
Vide venir siete lobos por una oscura cañada.
Venían echando suertes cuál entrará a la majada;
le tocó a una loba vieja, patituerta, cana y parda,
que tenía los colmillos como punta de navaja.
Dio tres vueltas al redil y no pudo sacar nada;
a la otra vuelta que dio, sacó la borrega blanca,
hija de la oveja churra, nieta de la orejisana,
la que tenían mis amos para el domingo de Pascua.
—¡Aquí, mis siete cachorros, aquí, perra trujillana,
aquí, perro el de los hierros, a correr la loba parda!
Si me cobráis la borrega, cenaréis leche y hogaza;
y si no me la cobráis, cenaréis de mi cayada.
Los perros tras de la loba las uñas se esmigajaban;
siete leguas la corrieron por unas sierras muy agrias.
Al subir un cotarrito la loba ya va cansada:
—Tomad, perros, la borrega, sana y buena como estaba.
—No queremos la borrega, de tu boca alobadada,
que queremos tu pelleja pa' el pastor una zamarra;
el rabo para correas, para atacarse las bragas;
de la cabeza un zurrón, para meter las cucharas;
las tripas para vihuelas para que bailen las damas.

5 comentarios:

Miguel Lorente dijo...

El final es brutal y violento. Para digerirlo conviene volver atrás y recordar que la loba era ya vieja; aplicar aquello de "qué sabia es la madre naturaleza"; y entender la vida de la loba como parte de una cadena ecológica. Porque si no, la verdad es que acaba uno pensando ¡Noo, pobre loba!

Fernando Conde dijo...

Gracias Ángela por recordar estas cosas; yo, como tengo memoria de pez, acabo pensando qué demonios hacía el moro de la morería con su polisón de nardos - menudo elemento -, cuando es de sobra conocido que estaba hendido por el rayo y en su mitad podrido; a ver si aviva el seso y despierta, por favor.

Ángela Alonso dijo...

Comentarios a los 2 que me preceden:
- Miguel: ¿y de la pobre cordera, qué? Nadie piensa en ella (sana y buena como estaba)?. Aunque bien pensado, la pobre tenía también los días contados (el domingo de Pascua iba a pasar a mejor vida). Casi es mejor que se la cepille la loba que no el cuchillo del amo. Bien, no se si voy a saber salir de este jardín. Lo mejor va a ser dejar que los cuentos acaben como les dé la real gana y nosotros a lo nuestro.
- Fernando: muy bien traído lo tuyo. Me ha gustado. Ves como si te acuerdas de lo que sigue?. No te desanimes, el Alzehimer puede esperar.
- Miguel: sigo dándole vueltas a la cosa. Estoy pensando que todos estos romances que nos enseñaban de pequeños tiene mal final (muerte, tragedia, guerra): el que no perdía la batalla, le sacaban el corazón por el izquierdo costado, el que no se muere en la fragua se lo llevan los rios al mar que es el morir, y así todos. En fin, que creo que el de la loba es el más light de todos. VIVA LA LOBA y LA PERRA TRUJILLANA!!.

Anónimo dijo...

hola, gracias Ángela por inaugurar este rincón de poesía, que es una de mis pasiones, y nada mejor que con el romance de la loba, hacía tiempo que intentaba recordarlo y nada. Tenéis razón, aquellos romances eran tragedias puras, creo que Lorca debió de beber mucho de ellos, ahora me acuerdo de la casada infiel que no tiene nada que envidiarle a la loba (me refiero en cuanto al tono poético); espero que haya más aportaciones de poesías, también recuerdo la de en Sta. Gadea de Burgos, do juran los hijosdalgo, allí toma juramento el Cid al rey castellano, y ya no me acuerdo de más (ésta también tela marinera), y bueno, VIVA LA lOBA, los moros, el Cid, el OLMO seco, etc, etc, que nos llevaran por caminos insospechados en el mundo actual, Muxos besos

Dominica dijo...

Hola a todos, hace unos cuantos domingos llevé a mis hijos al teatro clásico en Madrid a ver "Los romances del Cid" para ir creando escuela en esto del romancero español. El montaje extraordinario y los recuerdos de infancia mejor todavía. Mis hijos eran los únicos del teatro salvo algún niño de unos 14 años y extranjero. Al final de la representación salió un halcón de verdad que fue lo que más impresionó a mi hijo de 7 años. Aún así mantuvieron la atención durante toda la representación. Ahora que parece políticamente incorrecto hablar de "moros" yo creo que por ello no hay que dejar de estudiar y recitar en los colegios lo que al fin y al cabo es nuestra tradición cultural. Parece que ahora los niños sólo saben de DS, Play´s y series televisivas juveniles que son un atentado contra los valores y la buena educación.
Tenemos que seguir luchando por "la secta" y por los valores que nos inculcaron en el colegio. Un beso a todos. Dentro de poco os colgaré el aludido romance del Cid